jueves, 11 de agosto de 2016

eBebote se cae de la cama



A las 5 de la mañana eBebote se ha caído de la cama. eMamá dormía plácida e inconscientemente cuando un golpe contra las baldosas, un golpe aparatoso, ha irrumpido en el silencio de la madrugada. Preocupada por el estado general del niño, he salido disparada con ese resorte que sólo las que somos madres tenemos. “Luz, una luz, pero dónde habrá una luz, no veo nada”, en un enanosegundo de esos míos he encontrado el móvil (otro instinto maternal híperdesarrollado, cuando lo busco porque suena a horas imprecisas, o por situar mi horizonte temporal en medio de la noche, la mesilla se vuelve enorme y el teléfono un infinitésimo. Pero por mi niño, no. Por mi niño tengo una puntería certera e inmediata) y lo he arrojado al otro extremo de la habitación (ha debido de ser por tanto Juego Olímpico este año -de salón, porque es el deporte de moda para mí en los últimos taytantos años… desde que nació eHijo, con su aplicación directa de la teoría de la relatividad incluida-). Como digo, tras practicar los tres metros lisos de móvil “libre” y recuperarlo, he salido disparada, al fin, a buscar a eBebote, que gemía en la habitación contigua. No muy alto. Ni con mucha pena. Todo ha pasado ante mis ojos increíblemente despacio, como en otra dimensión: ePapá durmiendo imperturbable (pero,¿¡cómo!?, ¿no lo ha notado? Si la vibración se ha transmitido por el suelo, ¿cómo no se ha dado cuenta?), ePapá reaccionando al verme pasar como una exhalación, yo misma teletransportándome de una estancia a la otra (no tengo noción de haber atravesado las correspondientes puertas, ni magulladoras al efecto, ni una factura de carpintería pendiente)…


Al fin estoy ahí, en su habitación. Perpleja, compruebo que el suelo está intacto y vacío. En ese momento no soy consciente, pero la auténtica amplitud del concepto “estos niños son de goma” se abre a mis ojos ante esas baldosas de gres de la época en la que yo tenía la edad de eHijo y la construcción de la casa se llevaba a cabo con una dudosa elección de material para los suelos. No hay estancia donde no haya una loseta resquebrajada (era la calidad estándar para el albañil popular del pueblo; eMamá tenía familiares con suelos similares, rojizos y chuchurríos, hace, por lo menos, más de veinte años). Todas las habitaciones, como digo, tienen taras en los suelos. Grietas, agujeros, pequeñas demoliciones. Todas menos el reducto galo del dormitorio de los niños, heredado de la que fuera un día una niña, su madre. El suelo sigue ahí, intacto, pero yo no me doy cuenta. En las camas permanecen, también intactos y dormidos, eHijo y eBichita (habrán salido al padre). Ajenos a la tormenta desatada por la caída libre de su hermano, respiran tranquilos y felices en sus sueños infantiles. La tortuga gigantesca que custodia sus pies y sus tortazos yace espatarrada en el suelo. Pero de eBebote ni rastro. Sigo con mi mente alerta y entumecida sus gemidos. Al fin, lo diviso en el armario. Con esa mitad costumbre mitad necesidad de dejar una hoja del armario abierta (porque en una concentración de mentes creativas de ésas que tienen lugar cuando en una casa hay por lo menos cinco niños de por lo menos cuatro años o menos, los mismos que perdieron una cafetera de 30 centímetros, extraviaron las llaves de todos los armarios. Afortunadamente, una volvió a aparecer. Aún más afortunadamente sólo hay dos armarios -la otra no ha sobrevivido para contarlo-)... Como decía, “con esa mitad necesidad mitad costumbre de encontrar una hoja del armario abierta”, descubro a eBebote echándole la bronca de su vida a la cajonera de la ropa, su llanto monocorde dirigido a lo más denso y alejado de la cama que ha podido encontrar, el agujero negro donde llegan, atraídos, todos los cuerpos y objetos que una no sabe dónde guardar en este reducto de integridad “pavimentosa” que es su habitación. Me agacho y le abrazo, salvándolo de caer en ese sumidero de materia aleatoria en que se convierten todos los armarios hambrientos. Como en un refugio, eBebote se acomoda en eMamá y dice bajito y lastimero “me he caído”, y sigue “mnnnnnnnn, mnnnnnnnn”. Guiño un ojo al viejo y conocido armario de mi infancia, inofensivo, y eBebote se acurruca en mi regazo. Aún es temprano. Durmamos algo.

domingo, 7 de agosto de 2016

El teorema de TwinBro


1.Quién es TwinBro

Dicen que los amigos son la familia que uno elige. TwinBro es uno estos pocos escogidos, por eso lo de “Bro”. Desde nuestra primera conversación descubrimos que, si el universo se organizase según ciertas peculiaridades, los dos caeríamos “en la misma saca” (nosotros, y quizás algunos más, pero no haría falta mucho espacio). De ahí lo de “Twin”. Cosas de la vida y de la “twinidad” (“gemelitud”, en castellano purista e igualmente inventado), resulta que además compartimos algunos espacios comunes. Aunque en época estival los avistamientos son raros, durante el año lectivo las actividades del colectivo de los eHijos nos vienen afectando mutuamente.




2.El teorema


TwinBro tiene una teoría de enunciado irrechazable pero formulación complicada, lo que vengo denominando “el teorema de TwinBro”. No está claro aún que pueda existir una ecuación que transcriba su afirmación, por lo que he decidido intentar la demostración de forma empírica. Así, a priori, no tengo claro el resultado.

Enunciado del teorema de TwinBro: “Tengo un imán para las locas”.
Corolario: “Mi imán funciona que te cagas”.


3. Dos formas de abordar la demostración



Esta afirmación está afectada por dos formulaciones físicas diferentes (aunque, por la “Teoría de los Súpercuerdos”, sabemos actualmente que ambas son manifestaciones de los mismos fenómenos, aplicados en un caso a la materia y en otro caso a la energía).
Por un lado, entra en juego lo que se conoce como elocotromajaretismo, parte de la física que se refiere a la atracción de los campos majaréticos sobre las locas. Por otro, la afirmación también se ve afectada por las leyes de la locodinámica, que afecta implícitamente a la dinámica de las locas.
Por tanto, para abordar la demostración del teorema de TwinBro, habrá que abarcar ambos campos de la física, demostrando que ambos argumentos no se contradicen, y que pueden integrarse ambos dentro de la Teoría de los Súpercuerdos.


4. Teoría eMamista

Según la teoría eMamista, la clasificación de las personas entre cuerdos y locos es una ilusión ficticia generada por la mente humana con el afán de entender de manera positiva la ausencia de comportamientos inherentemente “extraños”.

eMamá sostiene que hay cuatro tipos de locos, a saber: locos de pensamiento, de palabra, de obra y por omisión (este último grupo es el de los vulgarmente conocidos como ”cuerdos”). Dentro de los tres primeros grupos existe una graduación, en función del alcance del comportamiento considerado “anormal”.


Tipo 1: los locos de pensamiento tienen ideas locas, pero que nunca expresan.


Tipo 2: en un segundo nivel, los locos de palabra llegan a expresar sus ideas con palabras, consiguiendo cierta represión social a cambio, que inhibe las pretensiones locas, generando en el individuo la sensación de no encajar y, en estadios avanzados, la supresión de esta expresión.

Tipo 3: por último están los locos de obra, o locos auténticos (por supuesto, caben graduaciones también dentro de este nivel). Son aquellas personas que piensan locuras, expresan locuras y, en última instancia, llevan a cabo locuras. Según eMamá, este tipo de personas son las que aportan a la vida una mayor emoción y alegría sustancial, siendo deseable un equilibrio entre estos seres y el resto de sus congéneres, para hacer la realidad de la vida más emocionante. Sin embargo, las connotaciones de la palabra “locura” son intrínsecamente tan negativas en nuestra sociedad, que los auténticos locos tienden a aislarse socialmente para, eventualmente, contactar con otros locos auténticamente únicos. Excepcionalmente se pueden ver auténticos locos haciendo locuras en sociedad.

Tipo 0: nos referimos aquí a un modo degradado de locura, también denominado “cordura”. Este concepto está ampliamente extendido y es el comúnmente aceptado bajo el apelativo de “normalidad”. Consiste en la omisión de toda rareza que pudiera calificarse como locura, a fin de encajar en sociedad. Es una forma evolucionada del instinto de supervivencia del ser humano. No obstante, no se trata de auténticos cuerdos.

Los auténticos cuerdos, término al que hace constante referencia este estudio, son aquellos seres que, englobados en cualquier de las tipologías de la teoría eMamista, son capaces de desarrollar sus capacidades y habilidades siendo coherentes con su propia, personal y especial forma de ser, sin coartar el crecimiento propio o ajeno bajo artificios socialmente establecidos sin cuestionar previamente la validez y justificación de los mismos.  


5. Axiomas e hipótesis iniciales

Axiomas:
  • Considerando que TwinBro y eMamá tienen grados de locura similares, la relatividad del término “cordura” está asociada a locos del tipo 3 que expresan su normalidad en modos poco comunes de actuación y relación social.
  • TwinBro es psicólogo.

Hipótesis:
  • las locas atraídas por TwinBro suponen un colectivo mixto de los tres primeros tipos de locura enunciados en la teoría de eMamá, siempre entendidos desde el concepto menos favorable.
  •  Se considera el sistema TwinBro, a los efectos de esta demostración, como un cuerdo, extendiendo este concepto a locura activa positiva (véase el punto 4, “teoría eMamista”).


6. Perspectiva elocotromajarética

Todos los seres humanos estamos compuestos de partículas contenedoras de potencial locura, también denominadas locotrones, que en general se orientan dentro de la psique de manera aleatoria, configurando un ser humano en apariencia normal (lo que se conoce como “cuerdo”, o loco Tipo 0). Cabe señalar que recientes descubrimientos del experto Joven Padrewan en línea con la teoría eMamista describen la normalidad imperante como una moda externa impuesta al comportamiento colectivo (“convencionalismo”), definiendo los términos de la auténtica “normalidad” como una anormalidad personal desarrollada por individuos particulares fuera del seno de lo socialmente aceptable.

Pues bien, cuando los locotrones, esas partículas mentales elementales, están orientadas, ya sea naturalmente o de manera artificial, en una misma dirección, influyen de manera colectiva en el comportamiento del individuo, convirtiéndolo en lo que se conoce como imán. Un imán se compone de dos polos, el polo cuerdo y el polo loco. Los efectos en el entorno de un imán se traducen en una perturbación del espacio que los rodea, originando un campo majarético. Este campo se hace visible cuando actúa sobre un agente de prueba, también conocido como “loca”, sobre la que ejercerá una fuerza siempre y cuando la loca esté en movimiento (los campos majaréticos no influyen sobre locas en reposo), ya que la influencia se nota sobre la trayectoria descrita por la loca. Físicamente, la trayectoria de una loca en el seno del campo majarético se verá modificada de manera que se cumpla la archiconocida ley básica “los polos opuestos se atraen”, por lo que tenderá a acercarse a un polo cuerdo (TwinBro). La dirección que tomará la loca entonces cumple una ecuación (para una loca libre, Fuerza de Loquenz) del tipo:


F= q·V·TB ·senθ


donde

F es la fuerza de atracción sobre la loca
q es la cantidad (carga)de locura


V es la velocidad con que la loca entra en el ámbito de actuación de TwinBro
TB es la intensidad del campo majarético generado por TwinBro
y senθ es autoexplicativo. Porque la atracción también es una cuestión de senos, muchas veces.

Partiendo del hecho empírico de que las locas en movimiento que entran en el entorno de TwinBro se sienten atraídas hacia él, de acuerdo a todo lo expuesto anteriormente, podría deducirse que TwinBro actúa como un imán, generando un campo majarético. De no ser así, las locas deberían seguir su trayectoria rectilínea y uniforme. Cabe preguntarse si las locas de la demostración no serían una minoría de locas que impactan contra TwinBro por encontrarse éste en su camino. No obstante, si fuera éste el caso, deberían existir un igual número de cuerdas en el camino de TwinBro que deberían ser repelidas con igual intensidad por el polo cuerdo. De este comportamiento el sujeto referencia casos en reuniones y eventos del tipo “cumpleaños infantiles”, “recogidas de alumnos” y “grupo de Guasap”. No obstante, se desconoce el grado de cordura eMamista de los casos enumerados, por lo que desde el punto de vista elocotromajarético, es necesario abundar en el comportamiento de cargas e imanes antes de hacer una afirmación.

Para acabar de completar la demostración, cuando un elemento conductor (quiere esto decir que está lleno de locas) se mueve a través de un campo majarético, se genera sobre dicho conductor una fuerza elocotromotriz inducida, también denominada FEM (una forma de tensión), según la formulación:

FEM=TBro

donde
TB vuelve a ser la intensidad del campo majarético
r es la rapidez con que se mueve el conductor
o es la ocupación, en unidades de longitud, del conductor en el campo

Y aquí es donde la demostración queda completamente cerrada, puesto que TwinBro es un generador FEM en su estado más puro. Y si FEM no es nulo, como es el caso, es que el campo majarético existe, por lo que el elemento TwinBro se trata de un claro caso de imán para las locas.



7. Perspectiva locodinámica

Para acotar las condiciones de contorno de aplicación de la demostración, supondremos que TwinBro y su entorno próximo se comportan como un sistema cerrado, donde la cantidad de cordura va a mantenerse (más o menos) constante en el tiempo. Según expresa la ley de conservación de la cordura, “la cordura ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Cualquier persona que forma parte de este sistema sólo puede intercambiar cordura, nunca generarla. No obstante, está demostrado por la popular ley de la degradación de la cordura, que la cordura se degrada, convirtiéndose en otras formas de cordura que pueden resultar menos eficientes.

La locura, entendida como una forma entrópica de la cordura, es una manifestación de la cantidad de cordura degradada.

El segundo principio de la locodinámica afirma que la cantidad de locura (entendida como una forma degradada de la cordura) del universo tiende a incrementarse con el tiempo, por lo que en cualquier sistema todo va a tender a un estado en que la generación de locura sea la máxima posible. Por tanto, la detección de un cuerdo por parte de una loca hará que ésta desarrolle una atracción desmedida por el cuerdo, a fin de generar en él un estado de enloquecimiento progresivo que contribuya a la locura máxima del universo. Afirmación demostrada.



8. Conclusión

Puede considerarse la hipótesis de TwinBro (con corolario) favorablemente contrastada.

CQD










domingo, 31 de julio de 2016

Invitación de Quintupleaños

Como viene siendo habitual en estas fechas, eHijo y eFamilia tenemos el gusto de invitaros a una nueva edición de fiesta de cumpleaños, este año bajo la denominación de “Quintupleaños”.

La fecha seleccionada para el evento ha resultado ser el 13 de agosto, sábado, operación puente para algunos (lo que ponemos en vuestro conocimiento para prevenir atascos y otras circunstancias).

Queremos recordaros los detalles imprescindibles, ya que en esta edición contaremos con invitados de nuevo cuño, ¡¡bienvenidos!!

1.- Podéis venir con niños o sin ellos, no son imprescindibles, sí bienvenidos. eMamá también tiene algo, o mucho, de niña y disfruta de sus amigos tanto como eHijo con los propios.

2.- Organizaremos una comida-merienda-lo que surja, hasta que el cuerpo aguante. Suelen aguantar más los cuerpos pequeños, inexplicablemente. Os recomiendo decidir quién de los asistentes (con uno por familia basta) va a marcar la resistencia de todo su equipo/familia. Los unipersonales podéis aliaros por facciones.

3.-La hora estimada de comienzo está fijada como “la hora a la que eBebote empieza a robar comida de donde la encuentre”. Esto viene siendo más bien temprano, así que por ser condescendientes fijaremos las 13:00h para los madrugadores (os tocará colaborar, me temo, en preparativos). Y las 13:01 para el resto. No obstante, está pendiente un viaje relámpago fiestuqui-Madrid-fiestuqui perpetrado por eMamá para recoger eAbuelitas con las cestitas. Por si los lobos, podemos respetar la tradición y esperar a los rezagados en torno a las 14:00h. Más allá, no respondo de las croquetas ni de las tortillas.

4.- Disponemos de amplio aparcamiento interior (a la muralla) y exterior. La organización de la cola será FILO (First In Last Out). Hay una reducida zona de sombra, por lo que os recomiendo no tentar a la suerte intentando llegar en el momento preciso. También hay un arbusto espinoso en la acera de enfrente que proporciona reconfortante fresco. A negociar con el vecino. Al que venga en caballo, pasto disponible (tenía que escribirlo, o reviento).

5.- No pienso organizar juegos especiales, como nunca lo hago.

6.- Los niños y no tan niños podremos trotar por el entorno a nuestras anchas (yo más por ser más ancha). Sentíos libres. Se ruega no ingerir las plantas, especialmente las empaquetadas en macetas, insertadas en surcos o rodeadas de alcorques. Suelen ser por las que se siento más aprecio. El riego por goteo es opcional, kit desmontable.

7.- Se recuerda a los asistentes que ESTO es el campo, por tanto encontraréis:
  • mosquitos, avispas, hormigas, arañas… Algunos comestibles, otros no. Ante la duda, consultar con eBebote.
  • Plantas, arbustos, árboles… En concreto algunos tienen espinas, como los rosales, los cactus, los cardos y las eMamás cabreadas (estado por confirmar en función del desarrollo del día, no se espera que suceda pero podría darse el caso- en conjunción con otros residentes que habitan los lugares-, mejor id avisados).
  • Curvas. Estamos en zona de montaña. Vivimos al otro lado de uno o dos puertos. Vomitar antes de comer es una práctica poco recomendada para abrir el apetito. Para más referencias, eBichita.
  • Pokemons. Lamentablemente, pocos o ninguno. O quizás sí...
  • Pekemons: 3 mínimo.
  • Telarañas: en abundancia. Las más tétricas se encuentran en el descansillo de la segunda planta y en la esquina del dormitorio principal, sobre la cabeza de eMamá mientras duerme. A solicitud, se harán visitas guiadas.
  • Arena: en el arenero. El resto, tierra y piedras, acompañadas de hierbajos secos.
  • Sol: mucho, entre el orto y el ocaso.


8.- No se aceptarán regalos, por cuestiones de espacio, de minimalismo, de falta de necesidad y de respeto mutuo. Si alguien se siente incómodo o perentoriamente obligado a hacer un regalo, que se abstenga o se llevará de casa un número exponencialmente proporcionado (en potencias de dos) de objetos diversos. Es decir, si traes un regalo te llevas dos; si traes dos regalos, te llevas dos elevado al cuadrado (cuatro); si traes tres regalos, te daré el cubo… y así sucesivamente. Entre los ítems a repartir entre invitados díscolos se cuentan una lavadora (funcionando), un escritorio de madera de 50 Kg, unas cadenas textiles para coche, dos cunas, tres bases de lámpara, como diez cajas de libros y una estampita. Ahí queda eso.

Como excepción, se aceptan creaciones personales. Si eres creativ@, sabes por qué lo digo. Si no lo eres, descansa y disfruta.

9.- Si alguien quiere pintar paredes, dispondremos de tizas de colores y paredes de 40m de longitud al efecto para niñ@s y mayores (tengo Fem en que suceda, “U know”). U otros materiales decorativos que se os puedan ocurrir.

10.- Ubicación: importante, no seguir la dirección del GPS. Nunca ha funcionado. Es mejor la intuición y, en su defecto, solicitar directrices a los cumplenautas. Se facilitará plano de la búsqueda del tesoro. La puerta estará marcada con una X.

11.- Zonas de baño: disponible piscina de tubos de 3 metros de diámetro y profundidad de 60 cm (un eBebote menos una cabeza de hondo). Se sortearán plazas en primera fila para ver la interacción infantil en el acuoliseo. Los demás afortunados, podremos esperar a la sombra tomando salmorejo, zumo de naranja o un descanso, a elegir.

12.- Zonas de juego: casita de madera en estado semióptimo (experimentalmente reconvertida en casita del interror, por su alta concentración de octópodos textiles en las aristas ocultas), estructura tubular para la trepa, parcela semisalvaje y arenero hexagonal bajo árbol sin hojas. Herramientas diversas, carretilla y tractor. Para intrépidos, escalada por talud sobre piedra de musgo. Para amantes del riesgo, escondite de juguetes en buhardilla a 38º. Para padres de amantes del riesgo, sauna seca en buhardilla a 38º.

13.- Confirmación de asistencia: deseable.

14.- Asistencia técnica: puesto que entre invitados y residentes contabilizo más de 30, a razón de 23 plazas sentado (sin contar sobre vehículos de motor) disponibles en la finca, ascendiendo a 29 si sumamos taburetes de pintor y escaños rústicos chungos de mover, si alguien tiene una silla plegable, que se la traiga por si acaso. Si alguien conoce a Superman, que se lo traiga también.

15.- Facilidades: cuna de viaje con colchón, moisés, sillita infantil, hamaquita. Portabebés, saquito de dormir para invierno. Microondas, cocina completamente equipada. Seis plazas de hotel (dos reservadas) para los más transgresores que no quieran (o no puedan) volver a casa (sin contar cuna y moisés). Amenities incluidas, excepto champú y acondicionador, que no me acordé de comprar.

Con todo esto, creo que podéis haceros una idea bastante clara de lo que encontraréis en la fiesta. Y quizás algunas sorpresas inesperadas, ya se verá. Si necesitáis más información, estamos en contacto.

Sólo añadir que he enumerado a eHijo, uno por uno, todos los invitados a su fiesta. Y, uno por uno, se ha sentido feliz de poder recibiros en casa. Y eMamá también.

¡¡Os esperamos!!



sábado, 30 de julio de 2016

Y tú, ¿a qué juegas? PokeMons vs PekeMons

Hace unos días que propuse el juego de las PokeMums, sin saber que en un período tan corto de tiempo iba a estar tan de moda.

Pues bien, desde que ha salido la siguiente edición del juego y mi mundo (o más bien, el mundo general, del que formo parte) se ha vuelto loco, he encontrado una nueva versión de este entretenimiento, completamente adaptada a mi entorno. A grandes rasgos, las características fundamentales en 2016 se han adaptado a la nueva tecnología.

Oficialmente, ahora lo que se lleva es una cosa llamada "realidad aumentada"... ¿Aumentada? ¿Más? Mi realidad es ya bastante grande, bastante real. ¿Por qué una eMamá en su sano juicio querría aumentar la realidad? En mi casa reina la segunda ley de la termodinámica en su estado más puro. La generación de entropía, porque no hablamos de un sistema estable y cerrado, es tan grande que hordas de científicos de todo el planeta acudirían en peregrinación si hubieran conseguido aislar el epicentro del fenómeno. Pero como, sólo por complicar las cosas de la física, tenemos tres pequeños epicentros, los PekeMons, con movimiento aleatorio y posición variable, creo que los físicos teóricos están perdidos en un bucle por la M30. Gracias al cielo, porque no tengo nada adecuado que ponerme: el cerebro para las visitas está en paradero desconocido desde mi primer parto.

Como decía, lo que está de moda es que el entrenador (o entrenadora -ojo al término-, es completamente personalizable) se mueva por el mapa gracias al GPS... como si con un GPS fuera yo a encontrar el almohadón que se perdió ayer, o los seis juguetes que salieron despedidos por la terraza y acabaron entre las hiedras. Ni tampoco creo que volvamos a encontrar el muñeco de acción que perdimos enterrado en las profundidades del arenero y las tres letras magnéticas de la "tarta de letras", ni con un geolocalizador. Esas técnicas avanzadas están muy bien para guiar ingenios en el espacio o referenciar posiciones de vehículos, pero en la vida diaria de los PekeMons lo único que necesitamos es vista con súperpoderes. Lo sé por experiencia propia. Y un tanto así de grande de intuición. Y si no, véase la que se lió el día que alguien guardó la cafetera en el cajón bajo la cuna. Ese día nos duró una semana. Por lo menos.

Prosigo: estos entrenadores (nadie los llama en el juego "educadores", pues disuadiría a muchísimos potenciales jugadores que, oliéndose de qué va realmente la vaina, hicieran peligrosas asociaciones entre ellos y los amigos con hijos, y decidieran continuar jugando a cosas con muchas menos implicaciones como, pongamos por ejemplo, el parchís) deben encontrar pequeños monstruos "de bolsillo", de ahí su nombre. ¿De bolsillo? Sólo por alusiones, diré que eMamá ha jugado a esta nueva versión hace exactamente tres días, y lo primero que capturó era una planta con ojos y un capullo en el lomo que pesaba 11.6 kg y medía 88 cm. Y no, no era eBebote, que es EXACTAMENTE igual de tamaño. Y también os digo que NO, eso no cabe en un bolsillo. Ni siquiera en el bolsillo de una madre. Ni en el espacio híperdimensional de su bolso con fondo de n dimensiones. Mi hijo, que tiene una proporción un poco más discreta (sobre todo porque no le salen inflorescencias en la espalda: eso incomoda muchísimo), sólo tiene dos formas de transporte: en brazos -hasta que el cuerpo aguante o el niño se canse, cosa que no suele suceder- y en carrito. Luego, eventualmente, cabe que se desplace por sus propios medios. Mi PekeMon sabe andar, correr, reptar, saltar y rodar. Dudo de las capacidades de un bicho verde y regordete con pinta de poder echar raíces. Para evitar este inconveniente los creadores del juego han ideado el medio de transporte ideal. Las Pokebolas. Y ese invento, ése, sí que es un avance significativo. En un cacharro de unos 10 cm de diámetro se puede compactar un bicho de más de 200 kg y casi tres metros de estatura. Y llevarlo en el cinturón. E incluso rodando, si me apuras. Si yo tuviera unas cuantas de esas Pokebolas, de verdad, no las invertiría en transportar monstruitos por las calles. Las invertiría en guardar trastos. Una Pokebola para los juguetes, una para los cuentos, otra para la ropa... Y, si nos ponemos tontos, en otra me escondería yo. ¿Que tenemos visita? los trastos a la Pokeball... las aplicaciones  son infinitas. Todo, menos otro PekeMon en semilibertad, con su potencial generación de caos (crece exponencialmente con el número de PekeMons, debe considerarse muy en serio esta opción, en toda circunstancia).

Por último, la diferencia fundamental entre unos PokeMons y otros es, además de su tipología y características físicas, la capacidad de desarrollar dos tipos de ataques específicos, en los que son tremendamente eficientes. Otra vez, la realidad supera a la ficción. Los PekeMons tienen no dos ni tres, sino infinitas capacidades de probadísima eficacia para volver loca a una eMamá, o todo un colectivo de ellas. Además las pueden poner en práctica de manera combinada, aplicándolas en serie o paralelo, según el nivel de cordura que se quiera neutralizar. Así por ejemplo, un eHijo de nivel 4 puede ser capaz de abstracción extrema. Desesperante. Pero es que eBichita de nivel 3 puede igualar e incluso superar esa destreza. La combinación de ambos deriva en la creencia absoluta de eMamá de que tiene hijos sordos, o de que domina idiomas incomprensibles, y el empleo de lengua de signos para la comunicación. Pero si la técnica PekeMon es "extracción máxima de juguetes" o "esparcimiento de cuentos por salón", los niveles de estrés de eMamá aumentarán peligrosamente y los puntos de cordura descenderán a mínimos perjudiciales. 

Y básicamente, así funciona el juego. Luego existen opciones de hacer interactuar tus PekeMons con otros, en los Gimnasios PekeMon (se localizan en parques infantiles, o zonas de columpios, o sitios por el estilo), a fin de subirlos de nivel. (¿¿¿De nivel de qué???) E incluso, con cierta experiencia, se debe elegir un equipo de padres de PekeMons al que aliarte (a saber, los molones, los pasotas o los "raros" -yo me he pedido este último-). Todo ello deriva en relaciones mucho más complicadas que todavía no he tenido ocasión de explorar convenientemente. Cuando llegue el momento, si llega, informaré sobre ello.

domingo, 24 de julio de 2016

La vida madre

eMamá está nuevamente de excedencia, ese estado que todo trabajador parece desear y considera sinónimo de ocio, diversión, no hacer nada por la cara, asueto y, más comúnmente, hacer el vago. Lo que vienen llamando "la vida padre". Me encantaría saber por qué y quién empezó a llamarlo así, "vida padre". ¿Padre? Yo a este estado en el que vivo lo llamaría más bien "vida madre", porque al fin y al cabo soy yo, su madre, la que lo ha elegido, solicitado y disfrutado. Y otras cuantas cosas que mis envidiosos compañeros no han tenido en cuenta a la hora de valorarlo. 

A saber: 
en este estado hay mucho ocio, desde luego. El ocio se practica recogiendo habitaciones continua e insistentemente. Es como un videojuego de los buenos, en los que a más desorden recogido, más puntos de experiencia, de modo que entras en un bucle en que necesitas recoger cada vez más para subir cada vez más a un nivel mayor, con lo que finalmente te pasas el día entero recogiendo. Pero no, como sospechaba la eMamá, por el hecho de tener la casa, el jardín y la vida en su conjunto hechos un caos absoluto, no. Por experiencia. Por el ocio que conlleva. Por supuesto, tener varios eHijos te permite subir estos niveles rápidamente hasta un punto caótico cuasi permanente (como los niveles imposibles de un tetris, en el que todo el desorden se genera a velocidades casi imperceptibles por el ojo humano, pero una madre suficientemente experta y entrenada puede esquivarlo, reconducirlo y obtener un resultado aceptable, y sobrellevarlo... lamentablemente, aún no he adquirido esa destreza y suelo colapsarme antes). Un lujazo que, con un poco de desorganización, puede quedar al alcance de cualquiera. Resulta que tras el primer punto, mis compañeros empiezan a tener razón.

Por supuesto, la excedencia es una época divertida. Los eHijos tienen montones de actividades para compartir con una eMamá excedente. Como leer cuentos (del alba al ocaso). Como ver dibujos animados (del alba hasta el alba siguiente, si se lo consintiera). Como arrancar hojas de enredadera de las plantas de la terraza. O tirar macetas. O vaciar botellas de aceite corporal por la habitación, untando bien cuna, cuerpo, ropa, un viejo radiocasette, cabezas varias y todos los juguetes que encuentran a su paso (esto en retrospectiva es divertido, el problema radica en no llegar a la locura cuando se descubre la ocurrencia la primera vez). 

Además, la vida madre de la mujer excedida es muy activa. Mis eHijos idearon ayer un gimnasio de interior para las horas de más calor (aunque ayer era un día ventoso y la idea genial les llegó antes de las 10 de la mañana). Mientras eMamá practicaba la distraída costumbre de pasar una aspiradora y limpiar su dormitorio (cosa que una madre excedida también tiene por costumbre practicar, por ocio, por diversión, por asueto, por la cara), mis chicos en el otro dormitorio separaron una cama, deslizaron su colchón, liberaron el somier y decidieron hacer una gymkana con el resultado. No contentos con el coeficiente de rozamiento alcanzado en el improvisado tobogán, desvistieron el ingenio de sábana y protector, dejando el colchón expuesto a gérmenes, bichos y niños por igual. Cuando entré, el cuadro era dantesco: eBichita caminaba con cuidado por las lamas del somier, eHijo se tiraba al grito de "yujuuuu" por el colchón, mientras eBebote con (sólo) una camiseta por atuendo, retozaba como una croqueta por la parte inferior de la superficie. Perpleja y muda. "Estamos haciendo gimnasia" comenta una vocecita. Yo también, hijo, yo también. Mental, para no enfurecerme. Al menos no demasiado rápido.

Por supesto, el panorama no mejora cuando eBebote está al mismo tiempo intentando dejar el pañal. O, en realidad, cuando lo está intentando su ¿santísima? madre. Si el día de excedencia resulta ser medio normal (a saber, un día aburrido en el que los niños se distraen llenando la terraza de juguetes, arrojando alguno por la barandilla, rompiendo dos macetas y bañándose en la tierra desparramada...acaso también sacando una balda entera de libros para empapelar el suelo del salón y fabricándose una cama con el edredón que uso de cubre sofá), eBebote puede aparecer de repente bajo el lema "pis-piiiiiís", y suele salir la cosa medio bien. En incluso bien del todo, desde que ha aprendido de su hermano a usar el váter, a pesar de no alcanzar por estatura ni por tamaño (creo que en alguna ocasión ha debido de acabar dentro y salir ayudado por sus secuaces... al menos cuentan historias sobre ello, y deben de ser verdad). Pero luego están los días raros. Los días como suelen ser casi todos. En que eBebote está distraído, o haciendo su ejercicios psicomotrices sobre el puente de los cocodrilos, o jugando a que es un cocinero de tartas de arena, o un barco en medio del mar salón, o un enfermero de dinosaurios en plena urgencia por un brote de lo que sea que sufran los dinosaurios que necesitan ir a enfermería. Esos días, eBebote se olvida de que su verdadero ser es el de un niño de dos años practicando el control de esfínteres, y de sus necesidades más básicas. Ese día, eMamá prepara cubo, fregona, bañera, ropa y un poquito de paciencia (siempre resulta ser demasiado poca, porque tengo un stock muy limitado) y sabe que, ese día, algo va a pasar. En cualquier momento. En cualquier lugar. Y así suele ser. Varias veces, y en sitios divertidos, sólo por el hecho de que eMamá está en excedencia y su vida, su vida "madre" tiene que ser entretenida.

Durante la excedencia de eMamá, todo el mundo parece olvidarlo, los niños también comen. Poco, porque son los eHijos, pero comen. Menos eBebote, que devora todo el tiempo (excepto en las horas establecidas). La descansada vida de la madre excedida comienza a horas intempestivas y variables (lo mismo da las 6 de la mañana que las 7. Y una vez a eHijo casi le dieron las 10...tentada estaba de llamar a urgencias). Y comienza tres veces, en general. eBebote abre la marcha entonando su "Quero saliiiir", seguido de "¡a desayunar, mamá!", nueva variante del anterior y temido "a desayunar mamá", que podía darse a cualquier hora de la noche e implicaba tener un niño anatómicamente fusionado conmigo durante horas -nótese la importancia de una coma-. Bien. eBichita suele despertarse con un "ayyyynnnnnmmmmmmmm" (grito gutural de amplio espectro), que traducido por el sistema especializado integrado en el sistema de audio de las eMamás (o gracias al curso de interpretación que toda excedente tiene tiempo de disfrutar, durante su codiciada época de asueto), viene a querer decir: "Buenos días, tengo hambre, ganas de hacer pis, aún tengo sueño y considero el mundo completamente injusto por absolutamente cada cosa hasta dentro de dos horas. Déjame en paz y cuídame". Un caso difícil que se alivia cuando tras gruñir varias veces más, conseguimos, ella y yo, que se tome su tacita de leche, medio paquete de galletas y un trozo de pan duro. eHijo es mucho  más prudente, suele venir sonriente a abrazarme, o simplemente exigirme "¡mamá!". Tras años de convivencia, los dos sabemos entendernos con registros mínimos, eficaces y puntuales. 
Pero a lo largo del día, los eHijos deben alimentarse varias veces. Y de forma aceptable. eBebote, según su naturaleza inquieta y curiosa, lo hace de continuo a pequeñísimas dosis de prácticamente todo. Un trozo de salchicha olvidado, media galleta mordisqueada del desayuno, un zumo de piña, tres migas de pan, un danonino,"quecho quechito quecho", pera-media pera-pera entera, cuarto de pollo, un plato (MI plato) de verduda - que me ha cambiado por su puré-, otro danonino ("no, hijo, ya te has tomado uno"), "quero pan" (no hay), "quero coqueta" (tampoco), "quero pulpo"(???), "quero esooooo". Los otros dos eHijos son más puntuales en su alimentación, más ordenados y un poco menos exigentes. Pero la comida hay que pensarla, conseguirla y, cosa importante, cocinarla. En el tiempo de que se dispone (variable), o se corre el riesgo de que, como ayer, alguien pretenda comerse los tallarines crudos. O se organice un motín de niños sentados a la mesa. 

Pero el verdadero punto de estar viviendo la vida "madre", el verdadero verdadero, el que todos los envidiosos, agoreros, malpensados o simplemente ignorantes, olvida, es que la vida de excedencia es mucho más que todo eso. Es gratis. 
Lo que te regalan los eHijos cada día, es gratis. 
Las lecciones de vida, las dosis de humor, la necesidad primaria del vínculo con su madre, es gratis. 
Oír a tus hijitos de dos, tres y cuatro años decir cada mañana, cada tarde, cada noche, cada día "te quiero mucho, mami", es gratis. 
Disfrutar cuando ven un petirrojo, cuando riegan una planta, cuando trepan por un árbol, ESO, es gratis. 
Salir a comprar una barra de pan y estar dos horas fuera de casa jugando en los columpios, es gratis. Sin prisa por volver a casa, porque nadie más que nosotros nos espera. 
Hacer lo que la vida nos pida en cada momento, es gratis. 
Ir a ver trenes y ver uno, dos, doscientos... es gratis. 
Ver el agua correr, las hojas moverse, las hormigas trabajar en una avellana... es gratis. 
Nombrar a cada mosca ("la amiga Lucía", "la amiga Sara"), saludar a los caballos, descubrir una salamandra en la ventana... es gratis. 
Verles bailar, reir, jugar; escuchar sus juegos cuando no saben que estás cerca, es gratis.
El "mamá levántate", "abre los ojos" "kikikíiii", es gratis. 
El "¿dónde está papá?", "deja el tótono", "¿leemos este cuento"?, "oto quento", es gratis.

Y el sueldo, queridos todos, EL SUELDO también ES GRATIS.


miércoles, 20 de julio de 2016

Anuncio gilipollas

Anuncio gilipollas de ocasión, 36 años, estilo vintage. Tamaño grande. Diseño utilitario, no apta para decoración. 

Utilizada en contadas ocasiones, presenta alguna muesca por el uso.  Corazón funcionando perfectamente, aunque por tara de diseño este producto se ha catalogado como "poco apto para amar" (no obstante, si se conoce bien el lenguaje de programación, la versión disponible puede alcanzar altos niveles de amistad). Con tendencia a colgarse en bucles afectivos, si sucede puede solucionarse presionando directamente el RESET (aunque las instrucciones cargadas de fábrica indican la necesidad de reconfigurar la programación interna, no se ha hecho nunca). 

Alimentación: externa ininterrumpida. Con una carga emocional inicial baja puede mantenerse en activo mucho tiempo. No obstante, se recomienda no inicializar la batería a plena carga, pues el individuo presenta un comportamiento resiliente, necesitando en lo sucesivo realizar cargas de al menos el mismo nivel que al inicio para un óptimo funcionamiento. Funciona bien en todas las tensiones, aunque su comportamiento es óptimo si se evitan las más altas. Admite todo rango de frecuencias.

Mantenimiento: muy sencillo. Mantener alejada de los comportamientos sociales en las horas de calor, a la salida y puesta del sol, y en general en todo momento. Regar moderadamente con palabras y contacto psicológico afectivo. El ejemplar rehúye el contacto físico, que se deberá evitar en lo posible, ya que genera en el individuo un sentimiento de incomodidad que, eventualmente, podría derivar en su huida y pérdida. Si esto sucede, no me hago responsable de su reposición. No obstante, en contadas ocasiones puede generar de manera espontánea el impulso necesario para entrar en modo "abrazo". Se han referido modos especiales en los que, con versiones Beta de Amig@SB, ha accedido de manera voluntaria a modos usuales de trato. 

Características básicas: 

Desde el momento inicial, el sujeto corre una rutina de tipo irónico-cómico. Este es el comportamiento habitual y deseable. Cualquier otra rutina deberá ser consultada con el fabricante, puesto que podría indicar un error de funcionamiento o de incomodidad extrema por parte del producto.

Así mismo, la programación básica de este sujeto incorpora el modo autoestima.off. Si se necesita emplear el sujeto en modo autoestima.on, debe hacerse el cambio a través del misterioso código PIN. Una de las características que indican que las líneas de código correspondientes se están modificando adecuadamente es la presencia recurrente de consultas en la HMI orientadas a comprobar la correcta evaluación del entorno en orden a activar el nuevo modo autestima.on. La ausencia de este tipo de consultas podría derivar en la desactivación completa del modo, o bien indicar una carga total de autoestima.on. Este último caso no se ha dado en su uso conocido, por lo que se recomienda, llegada la ocasión, realizar una comprobación de seguridad.

Admite la conexión Amig@SB. No desinstalar de manera brusca o la memoria interna quedará dañada. En un 40% de los casos, una desinstalación brusca de la conexión Amig@SB ha generado anteriormente daños menores, no irreparables. Aunque el funcionamiento continúa siendo correcto en las nuevas conexiones, parece que en la memoria interna hay líneas de código defectuosas, por lo que es mejor evitar este comportamiento y desinstalar Amig@SB de manera segura (esta desinstalación exige el intercambio de información con el sujeto). 

Si se utilizan códigos adecuados, la probabilidad de acceder al código fuente del sujeto es muy elevada. Este acceso puede suponer la generación espontánea de mensajes del tipo sincero. No se recomienda el uso de este producto, por tanto, a usuarios no familiarizados con este tipo de mensajes, o a aquellos especialmente afectados por ambas variables, espontaneidad y sinceridad, mayormente si la afección se deriva de comentarios positivos. Se recuerda que el sujeto sólo es capaz de amistad a niveles avanzados, y bajo códigos correctos.


Para acceder a su alma, debe introducirse un código PIN desconocido (no disponible en origen). Una vez introducido el PIN y conseguido el acceso, manejar con cuidado, pues es fácil de dañar y no existen piezas de repuesto, por tratarse de un modelo descatalogado.


Precauciones: no conectar nunca en red sin consultar con el fabricante y sin programar primero líneas de código adicionales implementando variables de contorno relativas al campo de actuación, incluyendo número de sujetos de la red y datos básicos de los mismos. Puede producirse un fallo catastrófico.





 ...Porque a veces eMamá se siente triste...

martes, 12 de julio de 2016

BatMum y Robin

A los eHijos con su lengua de trapo ahora les ha dado por jugar a los "SuperÉgoes",lo que quiera que sea eso. Seguramente en su pequeño intelecto superior y mejorado por la evolución de la especie, ellos estén refiriéndose a algún término freudiano, pero su eMamá, que no llega tan lejos, tiene en mucha estima soñar con súperpoderes mientras los veo saltar por encima de la cama con una toalla a modo de capa, fingiendo ser no está claro quién. Y es que mis hijos, a pesar de tener padres frikis, no son genealógicamente tan frikis. La mutación genética se produjo en la generación de los ePapás, por lo que puede decirse que se trata de auténticos SuperÉgoes de nuevo cuño.

No obstante, aunque nadie lo sepa, eMamá es en realidad un ser oscuro y protector conocido como BatMum. A base de artificios tecnológicos que me cuestan una pasta, porque, recordemos, mi ADN permanece inmutado a diferencia del de mis hijos, consigo pasar por alto mis humanas limitaciones y hacer las cosas que el resto de los mortales me atribuyen, y que de otro modo no sabría. A saber:

- Volar: con tres SuperÉgoes a mi cargo imposibles de agrupar, es la aptitud mínima que se solicita a cualquier SuperMum. Gracias a una muy visible capa de grasa que cubre mi perímetro, soy capaz de mantener en flotación a eBebote sobre mi anatomía mientras físicamente recorro longitudes imposibles en tiempos récord al grito de "es la hora, llego tarde llego tarde llego tarde". Por supuesto, cuando se trata de transportar simultáneamente más de un churumbel a distancias poco practicables, el grito se traduce en el Mumlamento "daos prisa, no llegamos, vamos vamos vamos". El volumen (del sonido, no de la Mumcapa, que también ha sucedido circunstancialmente) se incrementa según el número de eHijos a teleportar (este súperpoder que todavía no se ha inventado, ha demostrado ser el más útil de todos los descritos). 

- Oído de Mumciélago: toda madre que se precie tiene un oído híper desarrollado con el que captar llantos imperceptibles por el resto de seres humanos agotados, y responder así, gracias a la capacidad anterior de volar, en cuestión de "enanosegundos" (una unidad de medida de tiempos sólo aplicable y conocida por quien tiene niños pequeños, se asemeja a lo que los humanos vulgares entienden por "YA" o "AHORA"), al lado del eHijo de turno antes que cualquier otro individuo compartiendo casa, edificación o localidad. Una BatMum, además, puede interpretar cualquier tipo de emisión sonora de cualquiera de los eHijos, precisando la fuente emisora, frecuencia, intensidad, objetivo, ubicación y estado general del sujeto. Esta ardua tarea, que en los primeros años llevaba a cabo BatMum, actualmente la tengo subcontratada al finísimo oído y sabias decisiones de ePapá. El coste es bastante reducido y los resultados aceptablemente buenos, dado que por el hecho de residir en la ciudad de A-Gotown, el súperpoder sufre cierta atenuación en BatMum.

- Mummóvil: No podía faltar. Monovolumen, 7 plazas. Con Hijoasientos integrados, bandejas, espejitos y pijadas varias. Capacidad insólita de contención de juguetes, toallitas, mudas, mochilas y paquetería en general. Con un botón secreto que todavía no he sido capaz de encontrar, a cuya pulsación se enciende el turbo-llanto en tres variantes distintas. Desgraciadamente, ignoro si volviendo a pulsarlo se puede desactivar la aplicación, aunque parece improbable. Los asientos están hechos de un material tan especial, que atraen vómitos infantiles no importa qué dispositivos y materiales de contención se instalen en él. Aunque no se le aplica la capacidad de volar, sería muy deseable. Estoy en conversaciones con algún ingeniero para desarrollar esta modalidad. 

- Vivir en la ciudad de A-Gotown: evidentemente, todo SuperÉgoe que se precie debe tener una residencia en algún lugar con nombre mítico y fascinante. BatMum ha fijado su domicilio en un punto intermedio entre Cansacity, híperpoblada por sujetos de toda índole, y Extenuavillage, donde la población tiene muy escasa actividad e invierte la totalidad de su valioso tiempo en recuperarse.

- Mumseñal: Tan necesaria que sin ella ButMum no podría realizar su tarea vital (a saber, mantener la paz y el orden en la ciudad de A-Gotown mientras satisface las necesidades y requerimientos de los tres eHijos de la manera más educativa posible). Cuando no puede más, BatMum emite un código especial para obtener ayuda de otros Égoes (en concreto, los eAbuelos) que tratan de colaborar en el restablecimiento del caos parcial imperante de manera habitual.

- Mi amigo Robin: por su sociabilidad, dependencia emocional y cariño incondicional, me ha adoptado de mascota un petirrojo del jardín. Me ha parecido buena idea. Al fin y al cabo, BatMum no podría ser tal sin su Robin, aunque sea el de los bosques.

- Mi archienemigo, el "y-Yo-qué": No puede haber SuperÉgoe sin Súpervillano. El objetivo crucial de BatMum, más allá de toda otra acción, es educar tres eHijos. De manera equitativa, imparcial y a ser posible minimalista. Y a ser posible, también, en una vida envidia-free sin Superegoísmos. A toque de cariño, respeto y superación. Por eso lo más duro y más difícil de gestionar es esa sensación de desamparo que se le queda a uno de tus hijos cuando te pronuncia la consabida frase..."y-yo-qué". ButMum entonces, reconvertida de nuevo en una simple, humana y defectuosa eMamá, responde a este enemigo con el arma más cotizada y valiosa de cuantas dispone. Un arma diseñada expresamente durante  millones de años de evolución, por millares de generaciones de SuperÉgoes genéticamente inmutables. 

Entonces, eMamá, regala abrazos.